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Jose Maria Barrionuevo Gil

Artículos publicados en Alhaurin.com
De lo que podría pasar | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 14.11.23 | Ampliar | “Caminante, son tus huellas el camino y nada más; Caminante, no hay camino, se hace camino al andar” nos decía nuestro maestro y poeta Antonio Machado.Ahora que todo está lleno de gente alborotada y alborotadora, de gente a la que quizás le falle la memoria, si es que le queda o es que la tiene, y se tira a la calle a liarla, como en muchas ocasiones, porque piensan que es lícito saltarse a la torera una convivencia a la que no podemos desatender. Podemos pensar que, a pesar de todo, pendemos de hilos endebles y que la memoria es quebradiza. Podemos recordar que el Congreso puede encontrarse con sorpresas de última hora. Podemos tener en cuenta que, hace muy poquitos años, cuando el PSOE obligaba a los suyos a abstenerse para favorecer el mandato de Rajoy, que sabía más de fútbol que de política, algunos socialistas no siguieron la votación abstencionista mandada desde Ferraz al Congreso. |
| De lo que podría pasar | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 12.11.23 | Ampliar |  “Caminante, son tus huellas el camino y nada más; Caminante, no hay camino, se hace camino al andar” nos decía nuestro maestro y poeta Antonio Machado. Ahora que todo está lleno de gente alborotada y alborotadora, de gente que quizás le falle la memoria, si es que le queda o es que la tiene, y se tira a la calle a liarla, como en muchas ocasiones, porque piensan que es lícito saltarse a la torera una convivencia a la que no podemos desatender. Podemos pensar que, a pesar de todo, pendemos de hilos endebles y que la memoria es quebradiza. Podemos recordar que el Congreso puede encontrarse con sorpresas de última hora. Podemos tener en cuenta que, hace muy poquitos años, cuando el PSOE obligaba a los suyos a abstenerse para favorecer el mandato de Rajoy, que sabía más de fútbol que de política, algunos socialistas no siguieron la votación abstencionista mandada desde Ferraz al Congreso. |
| De educación y de deseducación
| | Jose Maria Barrionuevo Gil. 28.10.23 | Ampliar |  Más o menos, más temprano o más tarde, todos hemos oído hablar de educación. El hablar, también de educación, corre a través del tiempo y como lo hace el tiempo, porque el tiempo no se detiene y la educación, tampoco, a pesar de tantos intentos de detener los procesos e, incluso, de entregarlos y arrojarlos a los tiempos pretéritos, por así decirlo con educación. Hemos podido oír que se habla de extender la educación obligatoria, ampliándola a la atención de estudiantes de más edad de la establecida hasta ahora para la enseñanza secundaria. Dada la experiencia que tenemos de la consabida enajenación por parte del alumnado que, tal como están las cosas, abandonan la educación obligatoria, no mejorará la educación del personal haciéndola más larga, más cansina y hasta un tanto más odiosa, si cabe. Podemos pensar que todos los esfuerzos para mejorar la educación deben ir en la dirección de atender en mejores condiciones la actual educación obligatoria y no en un dispendio que puede aumentar el rechazo actual que sufre la Educación Obligatoria. |
| De saber sumar se trata ahora | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 05.08.23 | Ampliar |  Al parecer, la coalición de gobierno progresista ha salvado los muebles. Ahora se trata de procurar que bajo esta canícula no se nos chamusquen hasta las pestañas y podamos ampliar la mirada con los resultados de las últimas elecciones del 23J del 2023. Como dimes y diretes saltan por todas las cabezas y por todas las esquinas, estamos rodeados de pareceres y hasta de saberes que nos inquietan, porque los bulos, además del insoportable calor, siguen sin dejarnos dormir tranquilos. A todas luces, se veía venir que los mimos de algunos medios de comunicación, tan críticos y tan enfadados con algunos y algunas que estaban trabajando por el bien de todos y todas y, sobre todo, de los más desasistidos de la vida tan democrática ella, producirían algunos atenuantes, que favorecerían en mayor instancia al grueso del gobierno y de pasada a allegados y allegadas que eran de “más confianza” para el desarrollo y modernidad de esta España tan democrática. |
| De sumar se trata | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 14.07.23 | Ampliar |  De todas las cuentas habidas y por haber, se trata,
ahora más que nunca, de sumar voluntades perdidas y abandonadas a su
destino particular y reconvertirlas en sus dimensiones colectivas por el
bien de la mayoría silenciosa que hemos soportado tanto malestar
colectivo, que solo beneficiaba a una minoría levantisca que nunca está
satisfecha con sus reales cuotas de respaldo social.Ahora más
que nunca la mayoría silenciosa tenemos que acercarnos a ejercer el
único derecho que nos está permitido, sin molestar a nadie, pero sí para
beneficio de la mayoría, que es la que tiene que aprovechar este único
recurso de acercarnos a decir lo que queremos y que vamos necesitando ya
de verdad. Podemos ver claro, con las manifestaciones engañosas de
siempre, que nos provocan el hastío para hacernos desistir de la
participación, que no podemos dejar nuestra responsabilidad en manos de
los demás. La libertad de votación se ha consagrado, porque beneficia a
los que tienen más poder real y mediático. Si no, ya nos obligarían,
porque a la fuerza nos llevarían de calle. Aunque la abstención fuera
mayoritaria, el sistema electoral sería desacreditado, teóricamente,
pero no ilegalizado. En la realidad contaría la fuerza de los
porcentajes de los votos de hecho. Sabemos de elecciones en que la
participación no llega al 40% y gana cualquiera que pueda sacar mucho
menos del 50% de esa participación, y que en realidad no representa ni
al 20% del total del electorado. La ley electoral manda, la abstención
no manda nada.
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| De precios y de desprecios | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 09.07.23 | Ampliar |  Hoy por hoy, con estas calores, todo el mundo se está dando cuenta de que todos tenemos la piel muy fina. No digamos por nuestras tierras, casi de andar por casa, y de tirar por la sombra, por mor de la calor. Nuestra piel se nos quema con facilidad y el sol se toma todas las libertades en verano. Tenemos el remedio bastante cerca, si contamos con una fresca charca cerca de nuestras vidas. No nos hace falta que nuestras aguas, las de todos, sean muy profundas, porque no somos de tamaña envergadura. Sin embargo, como siempre ha habido clases, hay humanitos de a pie que han ganado la partida de la riqueza a la mundial pobreza. No han reparado en sacrificios, sobre todo, en los de los demás. Podemos ver cómo hay quienes cuentan con cantidades desorbitadas de posibles, que son aprovechados tanto para salirse de las órbitas celestes como para sumergirse en los negros abismos de las aguas oceánicas. El turismo de excesos también nos llama la atención y nos distrae de las verdaderas dimensiones de nuestras vidas, que consideramos más domésticas. Aunque cada día parece que nos interesan menos asuntos, las extravagancias nos dan toques de atención, como si algunos eventos fueran del interés de todo el mundo. |
| De pura suerte | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 08.07.23 | Ampliar |  De pura suerte hemos llegado hasta aquí y nos hemos encontrado un tiempo y un lugar para conocernos y, también, saber y conocer quiénes son nuestros compañeros de viaje y quiénes no han parado de ponernos palos en las ruedas desde el mismo momento en que se inventaron las ruedas. Ya desde entonces había gente que se preguntaba “¿Qué querrán con tantos inventos?”. La modernidad no podía llegarnos tan temprano. Había que esperar a que nos hiciéramos la guerra, a que designáramos quiénes eran los enemigos, a que estableciéramos los territorios que había que dominar y a que nos aprendiéramos todos los cantos de victoria que no eran más que la tapadera de las venganzas. Las venganzas que algunos practicaron durante cuarenta años y que aún inmovilizan. Si no había enemigos, había que inventarlos. Nuestro paraíso resultaba inhóspito y nos había salido rana y teníamos que salir saltando y asaltando incluso en nombre de Dios. Y así crecimos y nos crecimos y nos hicimos dioses verdaderos para que nadie nos enmendara la plana de las leyes de dios, las nuestras, que se fueron conformando en proclamas y en acusaciones a los demás con esas leyes, que nosotros no cumplíamos, porque para eso eran las nuestras. Nuestras interpretaciones se consideraron y se hicieron dogmáticas, para que nadie tuviera dudas. Si alguien osaba abrir los ojos y, sobre todo, la boca, automáticamente se convertía en hereje. Si dios no arrimaba ascuas a “sus” encendidos mandamientos, aquí contábamos con yesca suficiente para que se hiciera la luz. |
| De pura suerte | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 30.06.23 | Ampliar |  De pura suerte hemos llegado hasta aquí y nos hemos encontrado un tiempo y un lugar para conocernos y, también, saber y conocer quiénes son nuestros compañeros de viaje y quiénes no han parado de ponernos palos en las ruedas desde el mismo momento en que se inventaron las ruedas. Ya desde entonces había gente que se preguntaba “¿Qué querrán con tantos inventos?”. La modernidad no podía llegarnos tan temprano. Había que esperar a que nos hiciéramos la guerra, a que designáramos quiénes eran los enemigos, a que estableciéramos los territorios que había que dominar y a que nos aprendiéramos todos los cantos de victoria que no eran más que la tapadera de las venganzas. Las venganzas que algunos practicaron durante cuarenta años y que aún inmovilizan. Si no había enemigos, había que inventarlos. Nuestro paraíso resultaba inhóspito y nos había salido rana y teníamos que salir saltando y asaltando incluso en nombre de Dios. Y así crecimos y nos crecimos y nos hicimos dioses verdaderos para que nadie nos enmendara la plana de las leyes de dios, las nuestras, que se fueron conformando en proclamas y en acusaciones a los demás con esas leyes, que nosotros no cumplíamos, porque para eso eran las nuestras. Nuestras interpretaciones se consideraron y se hicieron dogmáticas, para que nadie tuviera dudas. Si alguien osaba abrir los ojos y, sobre todo, la boca, automáticamente se convertía en hereje. Si dios no arrimaba ascuas a “sus” encendidos mandamientos, aquí contábamos con yesca suficiente para que se hiciera la luz. |
| De casta... | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 24.06.23 | Ampliar |  Por no saber, ya ni nos acordamos, cómo fue ni cuándo, de que nos enteramos de aquel pretendiente que tuvo que decirle a su pretendida aquello de que “si tu padre me exige carreras, dile que se compre un galgo, que yo para carreras no valgo”. Por otro lado también escuchábamos que “de casta le viene al galgo”. No sabemos si, hoy día, nos estará permitido traer estas cosas a este siglo XXI, tan nuevo él, por aquello de la libertad y el bienestar de los animales, porque ellos pudieran sentirse ofendidos y que en su nombre los abogados animalistas nos buscaran un lío. La verdad sea dicha, hoy es seguro que referir la casta a alguien en plan positivo no ofende a nadie, ya que hemos aprendido a decirlo para poder encomiar sus actuaciones o sus pensamientos. Así, hoy, nos encontramos en una feria que no puede renunciar a la casta, y que se afana en ofrecernos lo más granado de la oferta política. |
| De entrada, no | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 16.06.23 | Ampliar |  Nunca se nos olvidará aquella llamativa campaña que nos convocó, muy a pesar nuestro, a creernos que nos hacíamos un favor. Fue entonces cuando la gente no se conformaba y no se le podía inducir ni conducir de otra manera, porque no estaban los ánimos tan unánimes. Fue una jugada del poder, ¿y cuándo no?, que aflojó los fuelles que tan tensos estaban, porque podíamos mandar a tomar vientos más de una iniciativa que nos hiciera poder soplar en contra. Aunque, al final, la convocatoria de la OTAN nos llevó al huerto. La terca historia vuelve a presentarse, como si “nosotros, los de antes, no fuéramos los mismos”, porque “es tan corto el amor y tan largo el olvido”... Sin embargo, puede haber cambiado el paisaje, los árboles han crecido, sus sombras son mayores, el cielo está más ausente, porque el sol tiene la intención de cegarnos como antes y aún más si cabe. Nuestros hijos se hicieron mayores y ya les funcionan mejor los ojos y la cabeza y pueden darse cuenta de que hay cosas que no les entran en la cabeza y no por jibarización, sino porque se han enriquecido de criterios que se han formado a lo largo de estos años de vida en común. Sin embargo, y a golpe de exageraciones mediáticas que ya no escandalizan a los seguidores de las grandezas, se puede volver a las andadas. |
| De pasada | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 07.06.23 | Ampliar |  De pasada, todo el mundo puede decir y afirmar que a toro pasado todo son aciertos. No sólo se pueden establecer hipótesis, sino verdaderas tesis que son acogidas por un sinnúmero de adictos y adeptos. Y siempre nos podemos encontrar, también sin querer, con quienes nos previenen que hasta el rabo, todo es toro. No está todo conseguido ni perdido, pero las precauciones no serán pocas. En el ruedo mediático hay verdaderas faenas que son aplaudidas por los que se han arrojado, por así decirlo, al tendido para realizar las faenas que suelen ser más subjetivas que objetivas, mejor calificadas tan solo por la movida de la emocionalidad y predisposición que por la racionalidad y la objetividad que es la que primero entra por los ojos, a pesar de todo lo sabido pero no condicionado. El ruedo mediático está que admite muchas luces, pero adrede sabe arrojar las sombras precisas y las oscuridades que le son absolutamente necesarias para recoger los emolumentos que alimentan su supervivencia por la servidumbre que comporta la publicidad, incluida la institucional. |
| De los nervios | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 02.06.23 | Ampliar |  Nadie nos podrá decir nunca que no estábamos avisados, que nos habíamos conducido con tan pocos conocimientos, que nuestro compromiso moral estuviera tan ausente. Todo deja de estar patente, cuando al ropaje informativo se le surcen tantos dobladillos que llegan hasta dejarnos casi en cueros, y todo deja de ser verdad; cuando los medios de comunicación manipulan de tal manera que nos es imposible bañarnos y guardar la ropa, cuando con otros poderes no se atreven a rozarle la vestimenta ni ellos son capacese de quitarse de encima la dura coraza de la dependencia de unos poderes que los atenazan hasta por salva sea la parte. |
| De vuelta | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 23.05.23 | Ampliar |  Ayer, cuando se nos hacía tarde, y volvíamos en el tren de cercanías, con más cercanía que nunca por mor de tanto personal, se podía ver cómo caía la tarde, toda rosada ella, y nos contemplaba algo caídos por lo menos por las horas que cada día se nos escapan. En silencio casi todos y con las miradas bajas, casi vencidas, podíamos ver cómo se nos extraviaban los extraordinarios silencios de la tarde. Sin embargo, aunque con cansancio nadie parecía sentirse crepuscular, nadie dormitaba, porque tras los innumerables silencios, los ojos soltaban sus chispas. Todo era una gran proeza colectiva que nos hacía no perder el ánimo. Ahora nos parece que debemos de atender a nuestra proeza de antaño, cuando veníamos “de vuelta” de casi todo y el ambiente ciudadano no llenaba un tren de cercanías, sino que nos llenaba a todos por las cercanías que nos guiaban con tanto cansancio de lo ya tan sabido y en entusiasmo por poder aprovechar lo que alguna vez fue soñado, a pesar de tanto atropello y de tantas pesadillas. |
| Sacro imperio (Religión aparte LVIII) | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 03.04.23 | Ampliar |  En nuestros años jóvenes, por imperativo del régimen que tenían las leyes de Educación, pudimos y tuvimos que dedicar tiempo a saber de todo. También teníamos la asignatura de Religión que nos iluminaba sobre las creencias correctas, la moralidad universal, la historia de la Iglesia... Pudimos conocer todas las andanzas de la fe y todos los éxitos tanto de sus instituciones, como de sus dirigentes y de sus seguidores. La secuencia histórica no reparaba en depararnos sorpresas, aun siendo la historia oficial y, además, la acreditada por la autoridad competente, aunque esta autoridad se viera en muchas ocasiones bastante comprometida. La autoridad de la Iglesia estuvo a veces desasistida de la independencia que debía ostentar y la que debía ofrecer al común de sus creyentes. Desde el “Contantinismo” ya la Iglesia, sintiéndose liberada de las persecuciones, entró en una dinámica de amistad con el poder político. Esto no solo le concedió la oportunidad de crecer, sino también de crecerse. Poco a poco, y sin desfallecer, la religión fue tomando cartas de
confianza y cotas de autoridad, que fueron ampliando su espacio y su
tiempo por todo el orbe “con ocasión y sin ella”. La catolicidad se fue
consagrando poco a poco por todo el orbe, como era lo suyo, aunque
hubiera algunas disidencias y, muchas veces, unas más llamativas que
otras. |
| Fiestas paternales (Religión aparte LVI) | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 24.03.23 | Ampliar |  No sabemos todavía cómo hemos podido llegar vivos a este siglo, tan prometido y prometedor. Pensamos desde hace mucho tiempo que el comercio y, aun más, el consumismo han constribuido a utilizar las festividades religiosas a su antojo, para que se consagren crematísticamente estas efemérides con ganancias oportunamente distribuidas durante el año o abusando del calendario religioso, y así beneficiarse de unas fechas en que había demasiado poco negocio. Sería cansino desmenuzar todos los “días” que han tomado una especial relevancia sobre el prudente y silencioso calendario eclesiástico o civil que se nos ha concedido desde hace tantísimo tiempo. Aparte de esto, sabemos que, hoy en día, hay días “universales” o “mundiales” durante todo el año. Con todo, no nos dan la vara con fechas consumistas ni con obligaciones y ceremonias académicas, aunque puedan ser más significativas y generales que las que han conseguido el rango de oficiales. |
| ¡Qué pena nos da! | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 20.03.23 | Ampliar |  En el mercado político hay penas de todos los colores. Hay penas que no valen la pena y otras que, además, han sido víctimas de la inflación. Hay penas que se venden al pormayor y penas que se regalan al pormenor. La distribución de las penas siempre ha sido asimétrica y falta de lógica. Hoy en día, hay quienes sienten pena porque otros cantan sus penas o sus alegrías. Sin embargo, como siempre pasa, algunos se sienten más apenados, porque verdaderamente no saben de penas, y de siempre, no pueden entender las penas de los muchos y de los demás. Hay penas que se hermanan, porque corren por las venas, y otras que son bastardas, porque son hijas de la sinrazón, que callejean por lugares tristes y con pocas luces, porque les ciega precisamente la falta de generosidad. ¡Qué pena nos da que la Segunda República no pudiera prosperar! Se destrozaron sueños de educación y cultura, incluidas las misiones pedagógicas, que no incluían en sus curricula insultos de siempre, barriobajeros, que parece que han perdido su desprestigio y que se han modernizado en el uso parlamentario por su utilización política, sin disimulo y perversamente. |
| V I L L A N C I C O | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 22.12.22 | Ampliar |  Ahora que estamos reunidos (bis) vamos a contar verdades, tralará (bis) vamos a contar verdades. Si vis pacem, para bellum (bis) es el lema del imperio, tralará (bis) es el lema del imperio. La propaganda es la guerra (bis) no el deseo de los buenos, tralará (bis) no el deseo de los buenos. |
| La desbandada parlamentaria | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 18.12.22 | Ampliar |  Cuando no está el horno para bollos y mucho menos para “violines”, como los que nos hizo nuestra tía, al principio de los años cincuenta, es decepcionante el abrir el horno campesino de piedras y ladrillos refractarios y ver cómo los violines están hechos carbón. Así, de modo parecido, nos sentimos defraudados, cuando se nos abren las puertas del Congreso de los Diputados, y vemos que se ha convertido en un horno bastante refractario a la pacífica, además de educada y gratuita, participación de la ciudadanía en las jornadas electorales, horno en el que muchas de sus señorías, arrojan soflamas que no corresponden a la exquisita educación de la que, quizás, hacen gala. Ya, en algún momento, recordamos que, ni siquiera, en libro alguno de texto de la denostada Formación Profesional podemos encontrar ningún glosario que contenga “los palabros” ni los improperios que algunas de sus señorías largan en las sesiones parlamentarias. O lo mismo (lo podemos pensar) su educación fue tan doctrinaria amén de autoritaria, que perdido el miedo que era lo único que habían cosechado en vez de educación, les deja en nuestros días en evidencia. Alternativamente a los mantras que corren entre el personal sobre el tema de la educación, cuando se dice que se ha perdido el respeto, tenemos que recordar que la educación y el respeto no se pierden nunca, ya que seguimos respetando a todos, se trate de personas mayores o de humanos pequeños. En la piel de toro lo que había era miedo, no educación ni respeto. Quizás el endémico cainismo nos haya jugado alguna mala pasada, incluso superados, por imperativos de los años, los tiempos pasados de la Santa Inquisición. |
| Sindicalismo vertical | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 01.10.22 | Ampliar |  Los que nos acordamos del sindicalismo vertical y de las asociaciones más o menos sindicales que vivían a su sombra, podemos hacer algo de memoria, porque algunos sufrimientos nos deparó la dictadura franquista, y eso que gastábamos más cuidado que con una caja de bombas, con perdón. En estos días pasados, hemos asistido a eventos multitudinarios, también con movimientos de cámaras con imágenes privilegiadas de conciertos o desconciertos, que nos han llevado y traído a asistir desde una parada funeral extranjera hasta una manifestación sindical nacional, que declaradamente ha superado a “la foto de Colón”, que siempre recordaremos. Los que tenemos memoria de nuestros años sufrientes durante la ominosa dictadura española y demasiado española, no es que tengamos la piel muy fina, es que se nos ponen los pelos de escarpias, cuando asistimos, sin querer, a manifestaciones descaradas, que nos quieren hacer ver que aquí no ha pasado nada, que no pasa nada, que nos llevan a la desazón y al desconcierto. Recordamos muy bien que pasaban cosas como que en la dictadura se mataba oficialmente, se atracaban tiendas, se robaba por arriba y por abajo, desaparecían niños y también se robaban, se suspendían las oposiciones a aquellos que olieran a cultura, pero no oficial, se dejaba sin trabajo por capricho totalmente fascista, se tenían maniatados a los sindicatos, además de denominarse con otros apelativos para no dar alas a los movimientos mínimamente sociales... |
| El roce y los roces | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 16.07.22 | Ampliar | “En todo el mar conocido / del uno al otro confín”, recitábamos en aquellos años mozos, como si de un juego escolar se tratara. Es que en aquellos días de aquellos interminables años, teníamos nuestros momentos de asueto con letras de poemas que parecían no decir nada, que eran un alegre juego, un divertimento casi infantil. Lo mismo nos dejaban estas canciones para relax de nuestros días, no fuera que nos diéramos cuenta de la tensión que sufrían nuestros mayores en aquellos tiempos de autarquía social, económica, religiosa y política. Sin embargo, hoy podemos decir que quienes finamente se “dejaron educar” en aquella autosuficiencia siguen igual de listos, igual de prepotentes, igual de despectivos, si no más. Al menos, en aquellos tiempos, difíciles, por supuesto, en que las familias se recogían, en su mayoría, en pequeñas viviendas, a veces de una sola habitación, era de obligado cumplimiento la unión familiar. En aquellos senos afectivos sentíamos, aunque no fuera un mandamiento universal, que el roce hacía el cariño. La conformidad nos mantenía cercanos y hasta pacíficos, aunque alguna que otra vez escucháramos radio Pirenaica. |
| No somos negativistas | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 02.07.22 | Ampliar |  Siempre nos rodearon las negaciones: “no vayas a hacer..., no digas eso..., no se te ocurra pensar...” Y todo, porque como tenemos ocurrencias salimos, no al paso, sino, a veces, demasiado rápido. Y salimos sin volver la vista atrás, porque entonces si que nos la damos, a nosotros mismos, se entiende. Y es que en esta huida hacia adelante, no nos podemos permitir el mirar hacia atrás, porque, además de ser una actitud muy fea, nos podemos despeñar sin poder desempeñar absolutamente nada más adelante. Así de hondo es el abismo, aunque no nos lo hayan pintado nunca tan expresamente o si no lo vimos así, porque somos ocurrentes en demasía, y a pesar de que nos lo dibujaban así de alguna manera. El negacionismo nos rodea y, es más, le gustaría que todos fuéramos de su parroquia, porque así nos tendría enredado en su tela de araña que va largando hilos a diestro y siniestro. El negacionismo va presentándose con muchas caras, para que tengamos que estar demasiado atentos a un sinnúmero de proclamas que intentan atraernos como cantos de sirenas antiguas y que nos distraen de lo que verdaderamente nos debería importar. |
| Podemos sumar | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 18.06.22 | Ampliar |  Ya hace mucho tiempo que pudimos asistir a una primavera de mayo en plan pacífico, no como otras primaveras tan bélicas que nos han traído pesares, que nos siguen pesando por la pesadez de las falsas misivas políticas y de los auténticos misiles de la manipulación informativa, del odio y del armamento. Que por mayo, fue por mayo, que la gente se armó de valor y de razones, porque el bipartidismo nos hacía dar vueltas a la misma noria de la corrupción, ya fuera de aguas allá del Canal de Isabel II, de Acuamed..., ya fuera de aguas acá de los ERES... En aquellos días de guardar, sobre todo, el tipo y el tono y la confluencia, se nos fueron llenando las plazas de posibilidades, al menos, de una nueva conciencia. La gente se fue conectando y se dio cuenta de que se podían ampliar los círculos y reunir círculos pequeños para que siguieran rodando juntos, que es como se puede dejar más huella y sin atropellar a nadie. En aquellos días, que nos eran y fueron tan necesarios, se nos convocaba a mirar entre nosotros, a mirar que no estaba todo perdido, a ver que entre nosotros no había tanto espacio vacío ni tantas distancias. Aquellos días en que nos dábamos cuenta de que nuestras diferencias no eran tantas ni tan locas. Aquellos días, en que de nuestro cansancio desterramos nuestras flaquezas. |
| El Rocío y la escarcha (Religión aparte LVI)
| | Jose Maria Barrionuevo Gil. 12.06.22 | Ampliar |  El pueblo tiene hambre de fiestas. La pandemia y su graduado o ya licenciado confinamiento le ha obligado a abstenerse de echarse a la calle y a los caminos por mor de un insignificante virus, que, como todos, viene a hacer amigos con aquellos animales que se olieron la jugada y se hicieron dueños de todos los caminos, incluidos los de El Rocío y de los que iban a Roma o a Santiago. Era admirable el ver cómo campeaban, incluso por las calles, como urbanitas libres de ordenanzas, aunque algunos, como aquella mamá pato que respetaba los pasos de peatones y que se hizo tan viral. Este año la fiesta ha sido un descoloque y se han estrenado unas andas nuevas que no han resistido el calor y la presión, tan de nuevo enfervorizados, de un pueblo tan creyente. Las calores y los acaloramientos se han dado la mano y, como es una fiesta que cambia de día, este año ha tenido la gracia de caer y darse de bruces con las calores de comienzo de junio, que ha resultado más caliente de lo esperado hasta por los negativistas del cambio climático. La costumbre de la fiesta de El Rocío es tan singular y cambia de fecha, precisamente, porque se celebra el mismísimo día, que el calendario eclesiástico dedica a la fiesta de Pentecostés. El fervor popular ha conseguido que la Virgen haya defenestrado de su fiesta al mismísimo Espíritu Santo, que, como todo dios sabe, no ha dicho ni pío. Ahora ya la Blanca Paloma es la Virgen de El Rocío. |
| Frentes, afrentas y enfrentamientos | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 21.05.22 | Ampliar |  Hace ya bastantes añitos pudimos leer que había gente a la que no le gustaba la palabra frente para poder denominar a una alternativa o partido político nuevo, que nos remitía inexorablemente a la memoria del Frente Popular, que tanto contribuyó nominalmente al mosqueo de los que se creían dueños del cortijo patrio. También nos mosqueó que don Julio, de feliz memoria, nos hablara de Frente Cívico. No llegamos a entender cómo no se había podido dar con otra palabrita, cuando nos podía chirriar a más de uno ese tan didáctico civismo junto con una palabra tan callejera como militarista, que nos ponía mal el cuerpo y hasta nos nublaba tanto las mentes. Hubo otros frentes. No nos gusta el frente en nuestro andar por casa ni por la calle. Incluso el frente amplio nos puede jibarizar la frente y estrecharla, porque, por ser hija de nuestro complejo de inferioridad, nuestra mente no da grandeza a una alternativa que parece tener las afiliaciones y devociones más que reducidas y contadas, por el poder de los medios que mienten más que parpadean. Aunque la ciudadanía sea víctima constante de tantísimas afrentas, no puede sentirse ofendida y reaccionar ni por instinto de supervivencia, porque los instigadores de los males de la mayoría están deseando que se reaccione, porque puede permitirse también la lujuriosa respuesta de fastidiarnos con todos sus poderes. ¡Cuántas provocaciones y afrentas tuvimos que padecer y sufrir en los añitos de la transición! (Así, con minúscula, porque no tuvo la suficiente grandeza). |
| La bofetada | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 02.04.22 | Ampliar |  Hace ya unos cuantos años, Francisco Umbral nos decía, más o menos, en su columna que “No era él el que nos pegaba”, cuando se refería al maestro. Aquel maestro de Enseñanza Primaria, en los años de la dictadura, nos pegaba por menos de nada. Había como una pulsión a arreglar las cosas por las bravas. Podemos recordar de aquellas escuelas más nacionalistas que nacionales, hasta el caso de un maestro del Primer Grado de entonces que, cuando un niño escribió una palabra con una falta de ortografía, le preguntó: “¿Por qué has escrito esta palabra así?” El chaval le respondió: “No lo sé”. A renglón seguido y sin falta de ortografía, pero “sobra de autoridad” le dijo: “Pon la mano” y le dio un reglazo. Otros casos se nos quedaron grabados para siempre, porque no nos cabía en nuestras pequeñas cabezas tanta violencia. Un caso que nos impactó especialmente fue que, no sabemos por qué, el maestro le pegó una paliza en medio de la clase a un chaval de Sexto Grado, en medio de la clase, entre las dos filas de pupitres. El chico caía sin querer sobre los pupitres. Ese niño ya no volvió más al colegio. Después nos enteramos de que el niño era huérfano. Tampoco nos enteramos nunca del sentido que podía tener aquella “horfandad” en aquellos años. |
| Okupas y preocupas | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 26.03.22 | Ampliar |  Estamos como estamos, porque nos parece que es la única manera de estar. Nos informan de que hay humanitos de a pie que nos dicen que la Tierra es plana. Nos hacemos, sin querer, la pregunta de si es plana, como planeta errante, valga la redundancia, en su totalidad o como superficie en su particularidad, es decir, plana sin montañas ni valles, como los encefalogramas de nuestros pesares. Cada día más que otros nos damos cuenta de que estamos rodeados y precisamente por los medios, que no nos informan, sino que nos atosigan y deforman. Estamos condicionados y no en las mejores condiciones. Ya nos lo dijo, hace tiempo, Rafael Lafuente, cuando nos advirtió más o menos con estas palabras: “Vivimos en una sociedad teledirigida y electrodomesticada”. Sin embargo, los medios nos informan también de que hay okupas nacionalistas, pero tratando a unos con más consideración que a otros. El gendarme del mundo decide a quién se le permite invadir y a quién no. Con quién se mantiene la palabra y con quién no. Quiénes son nuestros refugiados y quiénes no. Quiénes nos caen en gracia y quiénes no. Nuestra frágil memoria con sus olvidos inducidos y vicarios, que nos hacen recordar solo lo que está mandado y manipulado, nos deja ayunos de recuerdos y de las historias, por muy recientes que sean. |
| Educación y equidad | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 26.02.22 | Ampliar |  No todos los días ni todas las noches son iguales. Nuestra experiencia nos confirma en que estamos en una dinámica de desigualdades, de proporciones, de partes alícuotas que nos pueden amparar o no en muchos de nuestros menesteres. De siempre hemos escuchado por doquier muchos razonamientos que nos enfrentan a las igualdades. Y, sobre todo, hemos sido testigos de muchos parlamentos que condenan el igualitarismo con no pocos supuestos y presupuestos, que eran muy válidos para aquellos defensores de la doctrina del esfuerzo, cuando les convenía, o especialmente cuando no estábamos avisados de los manejos, algo más que ocultos, del éxito de algunos próceres y que eran admirados por muchos que, la verdad sea dicha, “no sabían de la misa la mitad”. En el tema de la educación también se ha criticado el tema del igualitarismo, porque la educación, que no se ha destetado de la antigua usanza de la educación discriminante que, por un lado era privada y privatoria para atender a los hijos de la gente de buena sociedad y, que por otro, quedaba generalmente dedicada para todos los que no podían pagar una educación elitista, nos ha marcado casi a fuego a esta sociedad que ya ha dado unos pasos importantes adentrándose en el siglo XXI. |
| Educación, adoctrinamiento y política | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 12.02.22 | Ampliar |  ¡Hay que ver cómo está el patio! Y no el de la escuela. En la escuela Nacional, pero pública, de aquella casi eterna postguerra, muchos aprendimos hasta el “Cara al sol”, que cantábamos todos los días, a la entrada, formados en el patio interior, totalmente umbrío durante todo el día, de aquel caserón de preciosa entrada, entrada de palacete. Recogimos la educación del régimen, aquel régimen de regimiento, que nos adoctrinaba para que fuéramos hombres de bien, porque de mujeres de bien ni se hablaba. Hoy día, sabemos que la educación es para sacar lo bueno de cada niño o niña, que pueden llegar a buenas cotas de sabiduría, empatía y buenos tratos entre iguales y también entre mayores y menores. Sin embargo, nos encontramos con unos réditos y rendimientos que caen rendidos ante las pulsiones antiguas de un acostumbrado rendimiento escolar bastante doctrinario, si no nominalmente, sí factualmente, porque falta la semilla, que germina y enraíza, del contraste de pareceres, de la puesta en común y del tan preciso y apreciado consenso. En el camino de la educación, igual que en la andadura política nos seguimos encontrando con las mismas pulsiones de antaño de quienes se creen que el cortijo es suyo y que, sin querer queriendo, pringa resbalosamente a casi todos los partidos políticos; decimos “casi”, porque con optimismo dejamos la puerta abierta para que no pueda ofenderse nadie. |
| Para la Paz, por la Paz | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 30.01.22 | Ampliar |  En estos días que, una vez más, suenan tambores de guerra, se nos acerca silenciosamente el Día Escolar de la No Violencia y la Paz. Nunca la paz vino a nosotros con tambores de guerra ni trompetas de victoria. La paz que nos conceden los cuidados no necesita de himnos ni los cuidados, que desde el primer día de vida nos acogen, necesitan propaganda ni desafíos. La vida se desarrolla en la intimidad de los cuidados, sin reparar en maquinarias estruendosas ni en extrañas estrategias que nos provocan a acciones sobrehumanas, a fuer de inhumanas, por llamarlas de alguna forma. Si la vida va de boca en boca y en círculos pequeños, no necesita de marcas ni de fronteras, sino que poco a poco se ensanchan los espacios y se suman los corazones que están dispuestos a convivir. El sinvivir que nos provoca y también nos convoca al enfrentamiento lo heredamos ya de la “Pax Romana” y otras lindezas, que se justificaban siempre y nos obligaban a “preparar la guerra, si queríamos conseguir la paz”, como si no nos fuera más económico seguir viviendo en paz y como si no nos fuera hasta más barato cuidarnos entre todos. |
| Muy querido 2022 | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 02.01.22 | Ampliar | Querido año nuevo 2022: Por la presente te comunicamos que ya nos hemos enterado de que estás por aquí. Lo primero que tenemos que decirte es que reconocemos tu arrojo y valentía. No está el horno para bollos ni el mundo para muchos rollos, aunque estos no nos dejarán huérfanos por algún tiempo. Tú, mejor que todos, sabes que el tiempo no se detiene y que tienes que cumplir, quieras o no, tu jornada hasta el último día, incluidas las noches, pues estamos seguros de que no te faltarán desvelos. Ya te irás dando cuenta de que a muchos, sobre todo, los sanitarios ya les faltan hasta las fuerzas para ir tirando con esta pandemia, y que, como ya sabes, todavía no han conseguido contar con un trabajo adecuado de turnos. La pandemia, que no cesa en su empeño de ponerse hasta cansina, se las busca para no dejarnos tranquilos todavía. Querido año, te aconsejamos que no te hagas el nuevo, porque puedes ponerte al día en todo lo que nos está pasando y lo que nos ha pasado. De pasadas, te diremos, antes de que sea más tarde, que hay muchas voces, y vocinazos, que te aturdirán un poco. Sin embargo, no queremos molestarte demaiado para que no salgas diciendo luego que te queríamos comer el tarro. A propósito de tarros, estamos hasta el gorro, pero esperamos que todos los tarritos de las vacunas, al menos, puedan ser reutilizados, porque si no, vamos a estar de vidrios hasta los ojos y nos pueden picar las miradas o cegarnos con tantos reflejos. |
| VILLANCICO | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 18.12.21 | Ampliar |  Vengo, vengo de la China, la tierra mejor del Asia y yo a todos los humanos les traigo nueva fragancia. Ya mis cólegas de África se pasean por las plazas y el personal inconsciente se contagia por la cara. Occidente no se entera ni se huele la tostada, porque con tanto descuido se sientan en las terrazas. |
| | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 20.11.21 | Ampliar |  Desde siempre, aunque sea corta nuestra vida, hemos tenido la oportunidad de oír que “la ociosidad es la madre de todos los vicios”. Por todos sitios se nos invita y hasta incita a la actividad. No podemos estar ociosos por mucho tiempo. Somos inquietos por naturaleza, pero hay veces que la naturaleza se cansa. Así, aprovechando que la naturaleza se nos puede venir abajo, se nos habla como si el ocio fuera una solución a nuestra tan atareada vida. Se nos invita a repartirnos por las terracitas de la ciudad para gozar de una merecida ociosidad y una cervecita que nos ayuden a acabarnos de amargar nuestras tardes, tras días de obligado cumplimiento y de trabajoso laboreo. Con esto podríamos decir que está todo dicho, incluso que está “medido, contado y pesado” como se nos recuerda en la famosa cena de Baltasar. Sin embargo, no se nos acaba el tiempo, porque solo se trata, con todo derecho, de una cervecita en una terracita en una tardecita después de un trabajado y trabajoso día. Se trata de ver “las luces de la ciudad” sin las sombras de las colas del hambre. También sabemos que no siempre los trabajos te dejan mucho tiempo ni dinero para ir de terracitas. También sabemos que hay jóvenes que, aunque no den un palo al agua, se van de cervecitas, porque sus progenitores tienen posibles y se lo pueden permitir. Hasta aquí todo perfecto. Todo está ya organizado y servido, ya podemos levantar cabeza, porque la pandemia, que nos ha tenido encerrados durante tanto tiempo, nos ha resucitado los ánimos y ya podemos elevar nuestras miradas y vernos con los otros cara a cara, mascarilla a mascarilla. Después de tanto tiempo sin saber de los otros, sin poderlos ver y sentir cercanos, ya hasta podemos levantar nuestros inmóviles y humillados ojos de los móviles y vernos y reconocernos. |
| Preguntas y opiniones | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 17.10.21 | Ampliar |  Nos han contado que ya estamos como siempre: que podemos preguntar, que preguntar no es delito y que tenemos libertad de expresión y libertad de opinión. También, como siempre, opinar no es delito; contestar, tampoco. Y pasa, como siempre, que visto lo visto y entrevisto lo entrevisto, no hemos podido ver todo lo que la expectativa de lo previsto de la entrevista nos había podido entrever y entreesperar. Si nos situamos en el palco de la inquisición, porque sin prejuicios de ninguna clase queremos saber, no nos van a poner en escena un auto clásico de fe, porque preguntemos en un auto contemporáneo de esperanza, como puede ser una sencilla, esperada y atrevida entrevista. Es verdad que preguntar es un arte y que responder puede convertirse en un artilugio. Así, como siempre, nos hemos podido preguntar qué nos podría decir un entrevistado. Sin embargo, conociendo el percal, como siempre también, nos hemos podido preguntar qué preguntas se iban a airear, por si nos tocaba, aunque fuera de soslayo, una atmósfera no conocida ni sabida de aire fresco y sin acaloramientos. Hace unos días, como ya otras veces, nos encontramos con un mano a mano, verbal por supuesto, para que no llegara la sangre al río. Como vivimos en un mundo de posibilidades, lo probable se queda a orillas del camino y no molesta casi nada en el camino del buen hacer de la política. Así, nos encontramos que no se preguntaba nada por aquellas cuitas políticas que hubo en las tres últimas elecciones nacionales, cuando ya los resultados estaban cantados. |
| Educación general y particular | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 02.10.21 | Ampliar |  Hace más de treinta años, estábamos todos pendientes de qué podríamos hacer con el Libro Blanco de la Educación de nuestro país. Había una inquietud y hasta una esperanza de que no nos quedáramos en blanco con el tema de la Educación. ¿Qué podía aportar cada uno desde su rincón? Había inquietudes y también inquietantes sueños de que la educación no se nos constituyera como un conglomerado de reinos de Taifas, sin más sustancia que la que se podría obtener de los tiras y aflojas que siempre han imperado en nuestra tierra. Era difícil hablar, colaborar y consensuar en aquellos entonces. Las escuelas públicas seguían siendo tan nacionales como antes. ¿Qué hacer? Si se quería mejorar la Educación, se habló de la Formación inicial del profesorado de la Educación Primaria, se acarició y se propuso la idea de que los estudios de Magisterio fueran de cinco años universitarios. Es más, se dijo que las Escuelas Universitarias privadas no perderían nada, pero que los dos últimos años, o el Segundo Ciclo, se hicieran en las Universidades Públicas. Sueño que resultó imposible, ya que hay políticos, como podemos ver, en este ya adolescente siglo XXI, que con poco se desvelan y no pueden soportar un par de guisantes debajo del colchón. Les ponía nerviosos también el que se desplegara en el suelo patrio El Cuerpo Único de Enseñantes. Había que contemporizar para no desmerecer en votos, que después por otras artes y partes se perdieron. |
| Nada nos deben los dioses
(Religión aparte LV)
| | Jose Maria Barrionuevo Gil. 12.09.21 | Ampliar |  El haber y el debe parece que todavía nos traen a maltraer. Sin embargo, hoy podemos saber que los condicionamientos son bastante más cercanos o modernos de lo que pudiéramos pensar. En el rodar de los tiempos hemos podido detectar los condicionamientos naturales que nos iban obligando a adaptarnos cada vez mejor a las inclemencias de los días y de los lugares, porque no todo lo que nos íbamos encontrando era totalmente favorable a los tiempos y espacios en los que teníamos que ventilarnos la supervivencia, aunque algunas veces nos resultara tan escasa y tan corta. En los miles de años en que desarrollamos la cooperación y el apoyo mutuo, sin tener que rendir cuentas a nadie, pudimos sobrevivir sin que apareciera la cicatería de unos para con otros. Podíamos decir que era una satisfacción el poder ayudarnos y comprender las situaciones de los demás, porque estábamos guiados por una generosidad natural y una ley tácita de los cuidados. Con el tiempo la apropiación indebida tomó cartas de naturaleza que ni eran naturales ni eran de amor. Tanto un corto tiempo prehistórico así como el aún más corto tiempo histórico que conocemos nos han ido obligando a romper nuestras relaciones con la naturaleza y entre nosotros. |
| El pin endémico | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 23.08.21 | Ampliar |  Hace poco tiempo tuvo que avisarnos una profesora de los desafueros, por reclamo de algunas empresas turísticas, a los que estaba acudiendo toda una juventud a la que no envidiamos, porque ya tuvimos la nuestra que estaba cortada al tamaño de nuestras históricas posibilidades. Aquella juventud nuestra no estaba tan traída ni tan llevada de excesos tan patentes como los que ahora cuentan con la patente de corso. La cuestión, con todas sus dudas y con todos sus interrogantes, salta ante nuestras, a veces, ya cansadas miradas con unas entretelas que hacen que el paño de la conducta juvenil no nos abrigue de tanta contaminación de prejuicios, que se cuecen y que hasta hierven incluso entre las mejores familias de las tan llamadas gentes de bien. Decimos mejores, porque han superado ya todas las dimensiones de unos razonables comportamientos, que nos vienen exigidos por la actual situación de pandemia. Es verdad que ante una situación que nos afilia a ciertos sacrificios, el comercio y la publicidad, astutamente, nos incitan a una revuelta y desacato ante las recomendaciones no tan tiránicas de las autoridades sanitarias. Los negocios que conllevan el triple salto mortal del ocio se confabulan con la rebeldía de los progenitores que desde hace tiempo han sido inoculados con el pin además de parental, tan endémico, de remar a la contra de la autoridad competente sanitaria, porque el gobierno no está en manos de los nuestros, es decir, de los suyos. |
| Vamos pudiendo | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 03.07.21 | Ampliar |  Hace tiempo, incluso unos cuantos años años, cuando se empezaba a hablar de sumar, pensamos en un Podemos con IU... mejor que un UP, porque parecía que no se ofendía a las siglas de IU. Incluso lo insertamos en la página de Podemos. No es por nada, Podemos, si podemos templarnos los ánimos, puede seguir siendo algo parecido a un sueño, que no se nos caiga al poner los pies en el suelo. La diversidad de siglas y de "nominaciones", incluso con personalidades territoriales cuasi personales, que, por supuesto, han surgido por el territorio de la izquierda, nos dan pie a pensar que sería cuestión de articular una Confederación, que a nivel estatal sería Podemos, pero a nivel autonómico sería "Podemos con ..." que no debería estar cerrado tampoco a una sola sigla asociada. Si esto provoca que se limen las asperezas que los "caudillismos" (con perdón) pudieran hacer aflorar, no estaría de más, que los liderazgos fueran más efectivos y menos huérfanos, precisamente por las acciones y no solo por las proclamas. Si Yolanda Díaz actúa y lo hace bien se nota sin proclamas extemporáneas, que para ello ya tenemos a las derechitas, las cobardes y las valientes y las vacías y las ausentes de todas las dimensiones clásicas conocidas, de largo y de ancho y de alto. |
| A contracorriente | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 19.06.21 | Ampliar |  Ya empezamos a mosquearnos todos otra vez. Ahora que aumenta el calor, nos vuelven a rodear las moscas y los moscones, sin que nos dé tiempo a reparar en cuestiones de género ni de gramática parda. Otra vez más volvemos a caer en las redes, que constantemente nos preparan quienes no dan puntada sin hilo, para que no nos olvidemos de que en este proceloso y traicionero mar las cuentas solo les salen a los de siempre por aquello de que el pez grande se come al chico. Ahora nos damos cuenta de que no se dedican solamente a reparar las redes, sino en angostarlas cada vez más, para que aquí no se escape nadie. Tampoco nos cogen de sorpresa, porque ya hemos sido entrenados poco a poco, igual que “se suele hilar el copo”. A los contratos también se los llevó la corriente. Las puertas giratorias, con las que la modélica democracia, cada vez más franquista y nostálgica de la excelsa autarquía del amiguismo en la que, por supuesto, no cabemos todos, ha dado toda clase de oportunidades a los “mejores gestores políticos” de su casta y casa, que en el mundo han sido, y no tienen nada que aclarar, a no ser en sus añejos salones con sus principescos pelotazos. Cuando se fueron privatizando las compañías públicas para hacer caja y poder engañarnos con aquello de que “España va bien”, se nos arrebataron a los españoles unos recursos que eran de todos y no de los devotos administradores o “mayordomos infieles” (Lucas 16: 1-15). Cuando las puertas giratorias les permitió a los políticos unos estipendios más que sobrevalorados por no coscarse, empezamos a mosquearnos y nos cambiamos de compañía eléctrica, ya que las malas compañías nunca fueron acreedoras de buena fama. |
| Rumbo y derrumbe | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 28.05.21 | Ampliar |  Aunque la Tierra no era plana, ya que eso son modernismos y moderneces de ahora, Colón se tiró al agua, porque, como líquido que era el mar océano, el agüita de entonces tenía que estar también contenida entre los continentes. “Y se marchó” con los suyos que también eran los nuestros, dispuesto a seguir el rumbo que se le había metido en sus entendederas. Y se lanzó a la aventura, pensando que el porvenir llegaría lo antes posible. Muchas veces nos pasa que el rumbo no nos lleva a ninguna parte, sino que somos nosotros los que llevamos el rumbo pegado a nuestra piel por aquello de viva el rumbo y quien lo “trujo”. Así nos convertimos en personajes de postín, aunque no contemos con ningún bote ni ningún botín. Así el mar se nos vuelve insípido, porque parece que muchos y muchas arramblan con la sal y el salero. Otras veces, tener un buen rumbo nos hace rumbosos y pensamos que el mundo está en nuestras manos, está en nuestro poder, a cuentas de una no pequeña generosidad. Hemos podido observar y, por ello, ir viendo qué clase de rumbo está tomando este planetita, con tanto dar vueltas y con la tonta monotonía de sus días y de sus noches, porque resulta que no todo es claridad, pero sí, a veces, todo es un constante cansancio, que nos vuelve cansinos de por vida. |
| Libertad, a secas | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 15.05.21 | Ampliar |  No sabemos si es oportuno, en estos tiempos que también corren lo suyo, recordar lo que nos dejó dicho José Manuel Caballero Bonald: “El que lee se acerca a la libertad”. También podemos decir que cuando aprendíamos a leer ya nos estábamos soltando de unos lazos familiares, porque nos estábamos metiendo en harinas blancas de luz, que no tenían que preocuparse por el recibo de la electricidad, sino ocuparse en ir abriendo los ojos a otras luces. “Al partir el pan” los discípulos de Emaús vieron la luz. Eso nos cuentan las Escrituras. Los que habían amasado desilusión y fracaso descubrieron lo que podía haber en el pan de aquel día. Sin embargo “no solo de pan vive el hombre”. Cada día, sin fecha de caducidad, nos podemos acercar al pan y también ver qué se nos está dando cada día, que se nos abre igual que un pan. Curiosamente, antes, siempre a lo que llevaba dentro el pan le llamábamos “engaño”, porque de lo que se trataba era de comer pan para alimentarnos. Pan, a secas, pero con algo que lo justificara. Desde hace mucho tiempo lo que ha justificado la libertad ha sido algo tan líquido, como lo que nos han metido por los ojos tantos chorros de tinta de muchos medios de comunicación, que con infinidad de colores nos han hablado de libertad. Sin embargo, se trataba de una libertad de medio pelo, que ahora, para colmo, ha sido inundada de cerveza para que se pudiera consolidar, para los restos, como otro engaño. La libertad, a secas, es una dimensión humana que sigue siendo denostada por el liberalismo, porque supone un armazón de razón y de responsabilidad, de humanismo y de empatía que la hacen menos jugosa y pringosa que la que se proclama bajo el principio del “hacer lo que nos da la gana”. Es esa la proclama de “anarquía y cerveza fría”. Sabemos que de un asesor, que iba ebrio y que le dio unos rasconazos a unos cuantos coches aparcados, se puede esperar cualquier cosa. Por eso alguna política se ha dejado llevar de una liberal y caótica interpretación de la libertad. |
| Diseños de libertad | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 08.05.21 | Ampliar |  Por mor de la libertad podemos decir que la libertad bien entendida empieza por nosotros mismos. Sabemos que la libertad ha sido tan manoseada que muchísimas veces ha quedado secuestrada en unas pocas manos que se han arrogado caprichosa, egoísta y liberalmente (¡cómo no!) el privilegio de la libertad. La libertad, a veces, ha sido una moneda de cambio que ha ido de mano en mano y algunos se la han quedado. Eso sí, se han permitido el lujo de repartir la calderilla para consuelo del personal. Este consuelo se ha materializado en nuestros días en una “tabula rasa”, en una pizarra en blanco, en que algún camarero, de la cámara política, por ingenio y ocurrencia y culpa de sus asesores, ha escrito: “Cerveza con tapa...”, que además rima con terrazas y “tabula rasa”, que parece que arrastran y arrasan. |
| | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 25.04.21 | Ampliar |  Un día con otro, nos podemos encontrar que hemos vencido al virus, porque somos poderosos y grandes y listos. Por eso nos relajamos, nos confiamos y hasta nos envalentonamos, ya que nos sobra empuje y nos falta acierto para mantener los pies en la Tierra y ya nos fabricamos artefactos tan poderosos como para poner una pica en Marte. Parece que todo ya es alegría, pero eso sí que no. Hace tiempo que pudo haber un gobierno de coalición, pero como las cuentas estaban a la sombra de los fantasmas de Suresnes, no pudo ser, porque la asesoría no entendió la voluntad del pueblo, ya que hasta ahí podíamos llegar y, claro, eso sí que no. El apoyo que Sánchez recibió entonces durante toda la campaña electoral, aunque fuera a regañadientes por parte de algunos, sabemos ahora que, si no conseguía la mayoría absoluta, tenía los días contados. Y eso sí que no. |
| | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 28.03.21 | Ampliar |  Nosotros, que ahora andamos más sueltos, porque vamos entendiendo que nos podemos conceder algunas alegrías, hemos conseguido entre todos salir a la calle y ventilar nuestras cabezas y recomponer nuestras miradas en el futuro, aunque pueda ser tan corto como el futuro inmediato. Como todavía vamos despacio con esto de la pandemia, sabemos que no podemos ir muy lejos, porque como nuestra lucha contra el virus se ralentiza, nos tenemos que frenar y compartir por ahora nuestras ausencias y nuestros confinamientos perimetrales. Podemos salir ya de nuestras casas y de nuestras casillas y hasta nos vienen de fuera la gente para darse unas alegrías y concedérnoslas a nosotros, pero la confianza puede ser muy contagiosa y además algo suicida, si nos apropiamos de ella con bastante, si no avaricia, sí prisa. Siempre se ha dicho “vísteme despacio que llevo prisa”. Ahora que nos hemos tenido que habilitar de tiempo extra para ponernos las mascarillas, las prisas, y lo sabemos, nos tiran a la calle con la cara completamente desnuda y tenemos que volvernos y sacar las llaves y volver abrir la puerta de la calle, porque la calle está cerrada para los que van sin mascarillas, y coger el ascensor y franquear (con perdón) nuestra puerta más querida, sobre todo, en ese momento de rescatar nuestra mascarilla. |
| Libertad exprés | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 13.03.21 | Ampliar |  En estos días en que parece que no nos pasan las horas y en que estamos hablando de libertad, porque no estamos dispuestos a que nos callen ni a callarnos, se nos vuelve el aire enrarecido. Se nos enrarece, porque expresidiarios nos pasan junto a nosotros, eximputados se van de rositas, exministros nos hablan de leyes, expresidentes nos llaman al orden, exjefes de estado se vuelven amigos de dictaduras, cuando nosotros solo ambicionamos una merecida libertad de expresión. Con todos nuestros respetos que profesamos a todos y con todos los respetos que se nos deben, aunque todavía no se nos hayan saldado todas las cuentas, queremos expresar lo que pensamos, aunque se nos quiera entender mal, para que nos podamos seguir condenando a la prudencia excesiva, a la cautela infinita, a la sensatez paralizante. “No está el horno para bollos” y por eso el pan grande, que no reparte hogazas, se apropia de la libertad y va dejando duros mendrugos de infundios, mentiras nada piadosas y, a veces, despiadadas, para satisfacer la eterna hambre de su parroquia. No es lo mismo mentar que mentir, porque hasta mentir ya nos va sonando hasta más hiriente. Las mentiras y los bulos que van rodando y, también, atropellando nuestros ya entrados años del siglo XXI, nos van sitiando así nuestra ciudadanía que nos es difícil separar la paja del trigo para hacer un buen pan comestible por todos. |
| Pin andaluz | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 06.03.21 | Ampliar |  Vivimos en Andalucía y somos andaluces. Lo mismo eso no lo puede decir mucha gente, porque no somos muchos, si lo comparamos con tantas tierras habitadas del planeta. El planeta da muchas vueltas, pero Andalucía se mueve porque el planeta no la deja descolgada. Es lo que tiene la Geografía frente a tanta Historia y tantas historias. Andalucía sabe mantenerse firme (perdón), con firmeza en sus cosas, con sus gentes y también con las gentes que vienen de fuera. Hasta mucha gente de fuera que viene no tiene inconveniente en quedarse con nosotros, mejor dicho, en quedarse a vivir con nosotros. Los que quieren “quedarse con nosotros” son otros, pero Andalucía sabe distinguir bien y sabe verlos venir. En estos días de fiestas de Andalucía, nos han llegado por aquí gentes de fuera a enseñarnos cómo tenemos que ser, como si la geografía se pudiera enmendar a base de discursos. Es verdad que no todos los “discursos” son del “Método”, tan clásico él, porque aquí en Andalucía no pretendemos “ir más allá” por el solo hecho de no estarnos quietos y creer que no tenemos valores ni solera. De siempre sabemos por aquí que “en casa de uno, como en ningún sitio”. |
| Escuela pública, ¿escuela desconcertada? (y 5) | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 21.02.21 | Ampliar |  La educación y sus leyes han estado siempre presentes, sobre todo, desde que dicen que llegó la democracia. “La democracia ha venido, todos sabemos cómo ha sido”. Nos podíamos haber ahorrado tantas orfandades educativas que ha sufrido el pueblo desde la Ley de Instrucción Pública, Ley de Moyano de 1857, que ya casi hemos perdido la cuenta, aunque nos hayan adoptado un número demasiado crecidito de leyes de Educación. Ya somos mayorcitos y no nos pega ni con cola tantos pantalones bombachos de leyes que parecen mantenernos en una poco saludable, y casi eterna, adolescencia (que “adolece, pena y muere”). Es que estamos ya bastante sufridos, hasta con hambrunas posbélicas incluidas, como para seguir con tanto tira y afloja de intereses, que, a veces, hasta son bastante poco educativos. La nueva ley de educación, la LOMLOE (Ley Orgánica de Modificación de la Ley Orgánica de Educación) o Ley Celaá quiere conceder equidad a la hora de convocarnos hacia una educación más moderna y, a la vez, más solidaria, pero todavía adolece de improntas de un sistema económico y civil y político que nos deja sus marcas para que nadie se sulfure. Con los sulfuros, que nos resultan tóxicos, no debemos jugar; sin embargo, se abrió enseguida la caja de Pandora y se salieron de madre las manifestaciones de los privilegiados, que no nos demostraron gran talante conciliador, ya que no querían entender que no era para tanto la renovación que se nos concedía y que ellos no perdían prácticamente nada. Con la dictadura, con su catadura moral y todo el contento social, los favorecidos por la libertad eran “libres” de elegir centros educativos, pero se los tenían que pagar. |
| Anatomía española | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 14.02.21 | Ampliar |  Siempre que hablamos de cuestiones patrias, tenemos que tener cuidado, porque se nos puede interpretar mal y no tenemos el cuerpo hecho para cargar con mucho peso, sobre todo, si se trata de desafectos. Tampoco están los aires muy puros para hablar de anatomía españolista, ya que nos podrían tachar de que lo que nos mueve no es ni más ni menos que el furor deportivo por un equipo de fútbol que se atreve a campear precisamente por los terrenos y territorios catalanes, precisamente ahora, que los ánimos están tan saturados de animadversión más que de animaciones. Nuestra anatomía es muy recurrente para ofrecernos un campo, y no de fútbol, tan extenso y amplio, como para transducirla a una buena cantidad de referencias, que un pueblo tan inteligente y ocurrente como el nuestro suele montar cada dos por tres. El problema lo tenemos cuando nuestra lengua se va de ligero y cambia los términos de nuestra Lengua y nos hace decir incluso todo lo contrario de lo que intentamos expresar. Ya asistimos en su día a las declaraciones de un político que declaró, con la asistencia inoportuna y desgraciada de su subconsciente, que “yo habré metido la mano, pero la pata, no...¡ay! ¿o es al contrario?” |
| Escuela pública, ¿escuela desconcertada? (4) | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 06.02.21 | Ampliar |  No todos los días nos levantamos con el mismo pie, porque las urgencias, casi siempre, nos confunden los apoyos. Salir a escape no es lo más oportuno, porque podemos darnos con las narices en el suelo. Ahora bien, cuando las cosas pueden hacerse con tiempo, nos podemos poner a ver sin que nadie se ponga por medio, ya que eso es cosa de reinas; nos podemos poner a caminar sin obstáculos, ni siquiera materiales, que también nos entorpecen bastante; nos podemos poner a pensar sin prejuicios sociales, que suelen ser los que siempre nos obnubilan nuestras mentes. El hecho fue que allá al final de los años cuarenta, cuando estábamos para terminar “los estudios de guardería”, nuestra madre le preguntó a una profesora de la Escuela de Magisterio, que había sido su Señorita y seguía siendo su amiga, que qué hacía entonces con “su parejita”. La Profesora le contestó que llevara a sus hijos a la Escuela Pública, a la que entonces le llamaban “Nacional”, para más “inri”. Tenemos que hacer notar que a menos de doscientos metros de nuestra Guardería había un Colegio Privado. La Profesora, que debía conocer el paño de la educación de aquellos años grises, sabía que los maestros de los colegios públicos de aquella Ciudad del Paraíso eran maestros con oposiciones y sujetos a una selección posterior o mediante concurso de traslados, que es lo que, sin querer, suele favorecer la diversidad que puede producirse entre el profesorado de un centro público de enseñanza. Entonces los colegios privados contaban, al igual que ahora los concertados, con el “carácter propio”. Se nos puede objetar que en aquellos años no era así la enseñanza pública, precisamente por el régimen dictatorial que lo impregnaba todo en esta piel de toro, pero siempre cabía la posibilidad de contar con mayor diversidad que en los centros privados, de cuyas privaciones ya hablamos hace tiempo. De este modo, podemos decir, sin miedo a equivocarnos mucho, que la escuela pública de entonces tenía un “carácter impropio”, o sea, poco diverso y nada democrático. |
| La Paz | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 30.01.21 | Ampliar |  Por muchas vueltas que nos demos por el exterior de nosotros mismos, nos podemos dar cuenta de que la paz es una palabra tan pequeña, pero que nos viene tan grande que no nos permite darle muchas vueltas. Pero ahora, después de haberle dado la vuelta al año pasado, que tan largo se nos hizo, hemos llegado a este treinta de enero en que le dedicamos sus veinticuatro horas, que son nuestras también, para nuestras actividades del Día Escolar de la No Violencia y la Paz. No es una alegría que esta efemérides nos coja otra vez con el paso cambiado y por eso nos gusta insistir en que el Día de la Paz no debe reducirse a un aldabonazo sobre este tema solamente un día al año. La Paz es una construcción mayúscula, una creatividad humana que necesita de todos y que nos compromete todos los días del año. “Cada día tiene su afán”, pero no puede distraernos de la atención que debemos prestarle al tema de la Paz. Si la humanidad ha tardado miles y miles de años en desarrollar la violencia, porque está estudiado que nuestra supervivencia estaba totalmente dependiente de la colaboración y del apoyo mutuo durante la mayor parte de la prehistoria, no podemos estar muy orgullosos de la invención, prácticamente “moderna”, de la tan trágica ley del más fuerte. Todavía hay, actualmente, seres humanos que basan su convivencia en la solidaridad y no en la competitividad, aunque poco sabiamente los tildemos de salvajes. Son ellos los que se han mantenido alejados de tanta civilización que nos tiene más que colonizados a la mayoría. |
| Escuela pública, ¿escuela desconcertada? (3) | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 16.01.21 | Ampliar |  Sabemos, desde hace bastante tiempo, que en septiembre de 1976, el profesor José Luis López Aranguren, catedrático de la Universidad Complutense, se reincorporó a la cátedra de Ética y Socilogía, después de once largos años de haber sufrido su expulsión de la Universidad por la dictatorial represión franquista. Como no hay uno sin tres, en este caso, también habían sido expulsados de la Universidad los profesores Tierno Galván y García Calvo. Eran tiempos en que se penalizaba la libertad no solo académica, sino la libertad simple y llanamente considerada por muchos en aquellos años “de plomo”, por lo menos por el color de los nubarrones que se cernían sobre una simple, saludable, necesaria y honesta defensa de la libertad, no como ahora. Es que nuestras manifestaciones en favor de la libertad tenían que ir calzadas con “tenis”, para poder salir corriendo, como nos pasó un día que tuvimos que subirnos a toda prisa al malecón del Guadalmedina, pasado el puente alemán, cuando apareció la pasma por la Avenida de La Rosaleda. La libertad que nos jugábamos entonces era un derecho y no un capricho de españoles como los que ahora piden libertad desde sus lujosas carrocerías y limusinas, con sus zapatitos de fino tacón y con sus festivos cuellos enjaezados de brillantes. Lo que suele pasar es que ni estos españoles ni su feligresía (nostálgicos del imperio del pensamiento único) se han molestado en darle un repaso a la Constitución que en el 78 detestaban y ahora defienden, aunque, al parecer, la Constitución sigue en reposo o al menos con cierta rigidez cadavérica para ellos en algunos de sus artículos. |
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